Epilepsia

Marihuana terapéutica y tratamiento de la epilepsia

El cannabis, apareció por primera vez como remedio para la epilepsia en los titulares en 2013, cuando la familia de Charlotte Figi, una niña de Colorado, afirmaba que la marihuana había ayudado a su hija a superar sus graves crisis de epilepsia. Desde entonces, el grueso de pruebas que avalan el cannabis como anticonvulsivo no ha parado de aumentar.

¿Constituye quizás el cannabis un nuevo rayo de esperanza para las miles de familias que, como los Figis, buscan una alternativa fiable al tratamiento habitual para la epilepsia?

COMPRENDIENDO LA EPILEPSIA

Se conoce como epilepsia al conjunto de trastornos neurológicos crónicos que se caracterizan por ataques incontrolables y frecuentes. Se cree que la epilepsia afecta a alrededor del 1% del total de la población mundial.

Un ataque, en su sentido más básico, se desencadena con la activación anormal y sincronizada de las neuronas cerebrales. Estas neuronas son responsables del envío de información en el cerebro para, en definitiva, controlar los nervios, los músculos o las células de las glándulas del cuerpo.

La activación excesiva y anormal de estas neuronas básicamente interrumpe el flujo de información en el cerebro y provoca una crisis. Algunos pacientes pueden experimentar ataques leves, que dan lugar a síntomas simples como mirada fija, ataques de risa o hiperventilación. Otros, en cambio, pueden sufrir crisis más intensas, que derivan en convulsiones incontrolables o incluso causan pérdidas de consciencia.

De hecho, aunque normalmente pensamos que un ataque se corresponde con una manifestación externa de síntomas como convulsiones o sacudidas, una crisis puede tratarse también de efectos que solo el paciente percibe, como olores extraños o incluso miedos. El tipo de expresión de las crisis varía enormemente de un paciente a otro y depende fundamentalmente de qué parte del cerebro se está viendo afectada.

TIPOS DE ATAQUES EPILÉPTICOS

Los ataques epilépticos se dividen según la zona del cerebro a la que afectan y por sus síntomas individuales.

La crisis epiléptica focal, también conocida como crisis parcial está causada por un episodio neurológico que afecta a partes concretas del cerebro, como a un solo hemisferio o lóbulo. Normalmente se desglosan en las siguientes categorías:

  • Crisis focal simple: normalmente afecta a una parte pequeña del cerebro. El paciente es consciente y experimenta síntomas subjetivos, como la percepción de olores y sabores extraños, o síntomas externos como sacudidas que comienzan en una parte pequeña del cuerpo y afectan gradualmente a más grupos musculares.
  • Crisis focal compleja: se manifiesta de manera similar a la categoría anterior, aunque aparece acompañada de una capacidad de atención o reacción mermada, o simplemente de una pérdida total de la consciencia.

La crisis generalizada, al contrario que la focal, tiende a afectar a ambos hemisferios del cerebro. Algunos ataques pueden comenzar siendo parciales antes de derivar rápidamente en una crisis generalizada a medida que aumentan las partes del cerebro afectadas.

Las crisis generalizadas, al igual que las focales, se desglosan en varias categorías:

  • Crisis tónica: se caracteriza por generar rigidez o flexión muscular, a menudo provocando que el paciente caiga hacia atrás.
  • Crisis atónica: se caracteriza por generar una relajación muscular que, normalmente, conlleva la caída del paciente hacia delante.
  • Crisis clónica: da lugar a contracciones físicas violentas conocidas como convulsiones. Las crisis clónicas normalmente vienen precedidas por un corto período tónico, momento en el que se transforman en crisis tónicas-clónicas.
  • Crisis mioclónica: genera pequeños tirones musculares.
  • Crisis de ausencia: los pacientes pierden y recuperan la consciencia muy rápidamente. Normalmente, el único síntoma externo es una expresión perdida.

Todas estas crisis suelen tener una duración corta, normalmente inferior a 5 minutos. No obstante, algunos pacientes pueden sufrir ataques más largos. A las crisis que duran más de 5 minutos o al desencadenamiento de múltiples ataques se le conoce como estado epiléptico y generalmente genera crisis tónicas-clónicas, aunque no siempre sea el caso.

El estado epiléptico puede resultar mortal y debe tratarse con urgencia.

OTROS SÍNTOMAS DE LA EPILEPSIA

Además de los tipos de ataques expuestos más arriba, los pacientes de epilepsia también pueden sufrir otros síntomas como:

  • Confusión postictal: un estado de confusión que normalmente tiene lugar tras una crisis.
  • Parálisis de Todd: se trata del entumecimiento de brazos y piernas, generalmente limitado a un lado del cuerpo. Puede tardar entre 15 y 48 horas en desaparecer totalmente.
  • Problemas de salud mental: los pacientes de epilepsia presentan por lo general, mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión. Esto puede deberse a la dificultad para abordar la enfermedad, los efectos secundarios causados por la medicación o los estigmas en torno a la enfermedad en algunas partes del mundo.

CAUSAS, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA EPILEPSIA

Se desconoce la causa exacta de la epilepsia. De hecho, ni siquiera los propios médicos son capaces de encontrar una causa directa de la enfermedad en alrededor del 50% de los pacientes. En otros, sin embargo, el trastorno puede estar provocado por factores como:

  • Genética
  • Traumatismos craneales derivados de accidentes
  • Afecciones cerebrales como temores o infartos que pueden provocar daños que, en última instancia, dan lugar a ataques
  • Algunas enfermedades infecciosas, entre las que se encuentran la meningitis, el SIDA y la encefalitis viral
  • Daños cerebrales prenatales causados por una infección, una mala nutrición o deficiencia de oxígeno, que pueden generar afecciones neurológicas como la epilepsia o la parálisis cerebral en un niño
  • Trastornos del desarrollo como el autismo o la neurofibromatosis, que también se asocian a veces con la epilepsia

Una persona que sufre ataques, normalmente será sometida a pruebas de escaner cerebral, como resonancias magnéticas o tomografías computerizadas, diseñadas para detectar cualquier anomalía en el cerebro, como tumores y coágulos, que pudieran ser los causantes de las crisis.

A los pacientes de epilepsia también se les suelen hacer electroencefalogramas para registrar la actividad eléctrica del cerebro. Estas pruebas están ideadas para ayudar a los médicos a detectar ondas eléctricas anormales causadas por una actividad neuronal inusual y rastrearlas en áreas específicas del cerebro.

Además, los médicos analizarán minuciosamente el historial clínico del paciente con el fin de descartar otros trastornos antes de diagnosticarlo con epilepsia. Una vez se ha determinado la enfermedad, el paciente se somete a un tratamiento con una amplia variedad de antiepilépticos dirigidos a minimizar la frecuencia y la gravedad de las crisis.

Algunos pacientes también se someten a un tratamiento quirúrgico de la epilepsia, que supone la extracción de la parte del cerebro que se cree que causa los ataques. Otra opción recomendada es la estimulación nerviosa, que consiste en la estimulación de nervios del cerebro para controlar la liberación de determinados neurotransmisores y, en definitiva, contribuir al control de la actividad neuronal.

LOS ANTIEPILÉPTICOS Y SUS LIMITACIONES

Los antiepilépticos solo son efectivos en alrededor del 30% de los pacientes de epilepsia. De hecho, muchos pacientes tienen que tomar una combinación de antiepilépticos para conseguir cierto alivio y a menudo sufren una amplia variedad de efectos secundarios.

Las cifras exactas de cuántos pacientes experimentan efectos secundarios debido a la medicación contra la epilepsia varían en función de las fuentes, e indican que pueden afectar a hasta el 90% de los pacientes. La mayoría de estas consecuencias se pueden controlar con un ajuste de la dosis y suelen ser leves, aunque también pueden resultar severas o incluso crónicas. Hasta el 25% de los pacientes de epilepsia suele interrumpir el tratamiento por causa de los efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la medicación antipiléptica abarcan:

  • Cambios de humor
  • Fatiga o cansancio
  • Sarpullidos
  • Daños en el hígado
  • Anomalías congénitas si se consumen durante el embarazo
  • Niveles bajos en sangre de glóbulos blancos, necesarios para combatir infecciones, y plaquetas, necesarias para controlar hemorragias
  • Anemia aplásica, daños serios en la médula ósea que afectan a la correcta producción de células sanguíneas

CANNABIS Y EPILEPSIA: ¿UN REMEDIO FIABLE?

Un número creciente de ensayos clínicos, análisis de laboratorios y casos anecdóticos sugieren que ciertos compuestos presentes en el cannabis pueden aliviar la gravedad y la frecuencia de las crisis epilépticas.

Se estima que el cannabinoide principal con efectos antiepilépticos es el cannabidiol o CBD, un compuesto que se encuentra en altas concentraciones en la marihuana, así como en variedades únicas de cannabis de grado medicinal.

Uno de los casos más famosos que avalan al CBD como buen antiepiléptico es el de Charlotte Figi, una chica de Colorado que sufre un tipo raro de epilepsia conocido como síndrome de Dravet.

Despues de sufrir más de 400 ataques en una semana, de los cuales algunos duraron hasta 30 minutos, y de no encontrar ninguna solución en la información sobre los antiepilépticos habituales, los padres de Charlotte y sus médicos consideraron el uso del cannabis como remedio.

Comenzaron a tratar a Charlotte con un extracto rico en CBD, ahora conocido como Charlotte’s Web, fabricado por un grupo de cultivadores de cannabis en Colorado, EE.UU. llamado Stanley Brothers. Durante su primera semana de tratamiento, Charlotte no sufrió ninguna crisis.

Desde que la historia de Charlotte llegó a los titulares internacionales en 2013, miles de casos parecidos han salido a la luz para respaldar las propiedades anticonvulsivas del CBD.

Teniendo en cuenta estos casos de éxito, los investigadores comenzaron a analizar el CBD como agente antiepiléptico. Uno de los principales estudios clínicos que examina el CBD se publicó en 2015 en la revista médica The Lancet.

En el estudio participaron 214 pacientes de epilepsia y algunos de ellos sufrían manifestaciones graves de la enfermedad, como el síndrome de Dravet o el de Lennox-Gastaut. Se trató a los pacientes con un extracto de CBD al 99% parecido al Charlotte’s Web durante 12 semanas mientras los investigadores controlaban sus reacciones muy de cerca.

El estudio muestra que el CBD redujo las crisis motoras de media un 36,5%, mientras que el 2% de los pacientes no experimentó crisis alguna. No obstante, se percibió que el extracto de CBD produjo efectos secundarios en casi el 80% de los pacientes, entre los que se observaron una reducción del apetito, diarrea, somnolencia, fatiga e incluso convulsiones.

En cualquier caso, los autores del estudio concluyeron que el CBD tiene potencial para aliviar los síntomas de la epilepsia, a la vez que podría ser tolerado por la mayoría de pacientes. No obstante, también se indica la necesidad de investigar con mayor profundidad sobre este tema.

Desde la publicación de este estudio tan simbólico, se han llevado a cabo numerosos ensayos con resultados positivos en cuanto a la capacidad del cannabis para reducir la intensidad y la frecuencia de las crisis causadas por la epilepsia.

En 2017 se publicó un estudio del mismo autor que el ensayo anterior en la revista de medicina The New England Journal of Medicine. En él se probó una vez más la eficacia del CBD como antiepiléptico. La investigación fue tanto doble ciego como controlada por placebo y se trató de establecer el estándar más alto para otras investigaciones médicas.

En el estudio participaron 120 niños y adolescentes con síndrome de Dravet, quienes fueron divididos en el grupo de ensayo y de control (o placebo). Se trató el grupo de ensayo con Epidiolex, un fármaco con CBD producido por GW Pharmaceuticals, y supervisados durante un total de 14 semanas.

Los resultados indicaron que la cantidad media de crisis mensuales en el grupo de CBD había descendido un 52%, desde 12,4 hasta 5,9. En el grupo de placebo, los resultados descendieron un 5%, desde 14,9 hasta 14,1. Además, 3 pacientes en el grupo del CBD no registraron ninguna crisis.

Una vez más, el estudio demostró que más del 90% de los pacientes tratados con CBD experimentaron efectos secundarios, entre los que se incluyen somnolencia, vómitos, fatiga, falta de apetito, diarrea y niveles elevados de enzimas hepáticas. Por último, 8 pacientes interrumpieron el estudio debido a estos efectos secundarios.

Aun así, los autores del estudio declararon que esperaban que estas nuevas evidencias ayudaran a validar el grueso creciente de pruebas anecdóticas a favor del uso de CBD. Y lo que es más importante, esperaban que sirviera para motivar la reclasificación del cannabis, actualmente en la Lista 1 (Schedule 1), ya que existen pruebas más que suficientes del potencial medicinal de esta sustancia.

La epilepsia es uno de los diagnósticos contemplados en los programas de marihuana medicinal en varios estados de EE.UU., entre los que se encuentran:

  • Alaska
  • Arizona
  • Arkansas
  • California
  • Connecticut
  • Delaware
  • Florida
  • Georgia
  • Hawaii
  • Illinois
  • Indiana
  • Iowa
  • Maine
  • Maryland
  • Michigan
  • Minnesota
  • Missouri
  • Montana
  • Nevada
  • New Hampshire
  • New Jersey
  • New Mexico
  • New York
  • North Carolina
  • North Dakota
  • Ohio
  • Oklahoma
  • Oregon
  • Pennsylvania
  • Rhode Island
  • South Carolina
  • Texas
  • Utah
  • Vermont
  • Washington
  • West Virginia
  • Wyoming

Fuera de los Estados Unidos, el cannabis medicinal también está disponible en varios países, como Australia, Chile (De forma parcial), Argentina y Canadá, entre otros. Para obtener más información sobre si la epilepsia es una enfermedad que justifica el consumo con fines terapéuticos en tu región, por favor, consulta a las autoridades locales.

Por: Cannabis.info

 

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