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Marihuana medicinal y la enfermedad de Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa compleja que afecta a casi 1 de cada 10 personas mayores de 65 años. Es la causa principal de demencia, y además incurable y terminal en un plazo de entre 8 y 10 años desde que los primeros síntomas se manifiestan hasta que estos provocan la muerte.

Conforme se investiga más acerca del cannabis con fines medicinales, existen pruebas que sugieren que podría jugar un papel importante para tratar la neurodegeneración provocada por enfermedades como el Alzheimer. ¿Podría ser la marihuana clave en el futuro de la prevención del Alzheimer?

ENTENDER LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa crónica. Comienza a manifestarse lenta pero progresivamente, es decir, sus síntomas empeoran con el tiempo, y actualmente no existe cura para esta enfermedad.

Las causas principales del Alzheimer todavía se desconocen. Sin embargo, en entre un 1% y un 5% de los casos, se han identificado diferencias genéticas claras como causa principal de la enfermedad.

El Alzheimer se caracteriza por el desarrollo en el cerebro de 2 fragmentos de proteínas anormales, conocidos como placas y ovillos. Suelen comenzar a formarse en el hipocampo, la parte del cerebro donde se forman los recuerdos. A lo largo del tiempo, estas placas y ovillos se acumulan en el hipocampo y comienzan a matar neuronas, por lo que resulta más difícil formar nuevos recuerdos.

Llegados a un cierto punto, más placas y ovillos se extienden por diferentes regiones del cerebro y continúan matando neuronas, lo que afecta a la función cognitiva normal y física del paciente. A partir del hipocampo, la enfermedad se suele desplazar hasta la parte del cerebro que controla el lenguaje, dificultando que los pacientes recuerden palabras y sus significados.

A continuación, la enfermedad tiende a centrarse en la parte frontal del cerebro, que es la responsable de gestionar el pensamiento lógico. De esta manera, a los enfermos les cuesta más hacer planes, organizarse, resolver problemas o comprender conceptos.

Tras esto, la enfermedad se desplaza hasta el centro emocional del cerebro, lo que provoca que los pacientes no puedan controlar sus estados de ánimo y sus sentimientos. A continuación, el Alzheimer ataca la parte del cerebro a cargo de procesar la información obtenida por nuestros 5 sentidos básicos. Esto provoca alucinaciones y delirios, porque el enfermo no puede ver, sentir o responder de forma normal a todo lo que sucede alrededor de él.

Luego, el Alzheimer se concentra en atacar la parte trasera del cerebro, que se encarga de almacenar los recuerdos importantes a largo plazo. En poco tiempo los pacientes no podrán recordar momentos vitales de su vida, tales como su boda o el nacimiento de sus hijos.

Por último, la enfermedad comienza a destruir la habilidad motora de la persona, lo que afecta a su equilibrio, movimiento e incluso respiración. Esta última etapa conduce con el tiempo a la muerte del paciente.

FASES Y SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

La enfermedad de Alzheimer consta habitualmente de 3 fases distintas caracterizadas por niveles variables de incapacidad cognitiva y funcional.

La primera fase de la enfermedad se conoce como demencia inicial. En estas fases iniciales de la enfermedad, la mayoría de pacientes siguen siendo relativamente funcionales, y retienen la capacidad de realizar tareas como conducir, trabajar o participar en actividades sociales.

Sin embargo, la mayoría de los enfermos comienza a experimentar pequeñas pérdidas de memoria, entre las que se incluyen:

  • Olvidar nuevos datos que se han aprendido o información, como por ejemplo nombres.
  • Descolocar o extraviar objetos.
  • Dificultades para planificar u organizar.
  • Dificultades para concentrarse o centrar la atención.

Desafortunadamente, mucha gente tiene la sensación de estar experimentando estos síntomas como parte del proceso normal del envejecimiento. Esto se traduce en que a muchos pacientes no se les diagnostica con Alzheimer hasta que la enfermedad ya ha progresado bastante.

La segunda fase de la enfermedad se conoce como demencia moderada. En esta fase, los pacientes experimentan una incapacidad cognitiva y funcional mayor, y como consecuencia, necesitan una mayor atención y cuidado.

Las pérdidas de memoria continúan apareciendo en esta fase, pero a menudo acompañadas por cambios en el estado de ánimo que pueden hacer que el enfado, la frustración o la irritación sean más visibles. Algunos enfermos comienzan a actuar de forma extraña, y por ejemplo se niegan a bañarse o a participar en actos sociales u otros eventos que puedan resultar exigentes a nivel mental o social.

A estas alturas, el daño en el cerebro comienza a manifestarse, de forma que los pacientes tienen mayores dificultades para recordar palabras, expresar pensamientos o incluso realizar tareas cotidianas básicas.

La demencia moderada es la fase más larga de esta enfermedad, y muchos pacientes la experimentan a lo largo de bastantes años. Los síntomas más evidentes de esta fase son:

  • Olvidar acontecimientos o momentos importantes de su propia vida.
  • Cambios de humor.
  • Dejar de acudir a actos sociales que puedan resultar exigentes social o mentalmente.
  • Dificultad para recordar detalles importantes, como su propia dirección o número de teléfono.
  • Confusión sobre el día que es.
  • Necesidad de ayuda para escoger qué ropa ponerse.
  • Problemas para controlar la vejiga o el vientre.
  • Cambios en los patrones de sueño.
  • Deambular o perderse con facilidad.
  • Mostrar una personalidad fuerte o cambios de comportamiento que conllevan ideas delirantes o sospechas extrañas.

La última fase del Alzheimer se caracteriza por una fuerte incapacidad cognitiva y funcional. En esta fase, los pacientes comienzan a perder la habilidad de responder a su entorno, de mantener una conversación o de controlar su movimiento. También podrían tener problemas para hablar o comunicarse, y suelen experimentar cambios significativos en la personalidad, por lo que precisan de mucha ayuda.

Los síntomas que caracterizan la demencia avanzada son:

  • Incapacidad de completar tareas básicas sin ayuda.
  • Pérdida del conocimiento sobre eventos recientes o situaciones actuales.
  • Alucinaciones.
  • Problemas para andar, bañarse, sentarse, masticar e incluso tragar.
  • Dificultades extremas para comunicarse.
  • Mayor vulnerabilidad a las infecciones.

CANNABIS Y ALZHEIMER

El debate en torno al cannabis y su posible papel en la gestión y la prevención del Alzheimer y de otras enfermedades neurodegenerativas se centra en dos partes:

  • La capacidad de los compuestos del cannabis para deshacerse de proteínas específicas del cerebro.
  • La capacidad de los compuestos del cannabis para actuar como neuroprotectores.

LOS CANNABINOIDES Y LA BETA AMILOIDE

Se cree que la beta amiloide, una proteína tóxica, es una de las principales responsables de la formación de las placas que atacan el cerebro durante la enfermedad de Alzheimer.

Estas placas son esencialmente construcciones de beta amiloide, que se forman como una especie de subproducto de la reacción de dos enzimas con una proteína de un tipo particular (conocidas como proteínas precursoras amiloideas).

Se ha observado que las moléculas de la beta amiloide se amontonan en el cerebro y construyen las placas responsables de los efectos neurodegenerativos del Alzheimer. La investigación ha demostrado que la formación de moléculas de beta amiloide (llamadas oligómeros) también es capaz de debilitar las comunicaciones de sinapsis específicas del cerebro, lo que probablemente conduce a la incapacidad del paciente de formar o recuperar recuerdos.

En un estudio de 2016 a cargo de investigadores del Salk Institute de San Diego, se empleó un modelo de neurona sintético para mostrar las altas concentraciones de beta amiloide que conducen a un tipo específico de inflamación celular, lo que desencadena en la muerte de las células. Esto se debe a la introducción de genes proinflamatorios en el cerebro.

Utilizando THC, el principal componente psicoactivo del cannabis, los investigadores fueron capaces de eliminar las moléculas de beta amiloide del cerebro, de bloquear la respuesta inflamatoria causada por estos compuestos y, finalmente, de proteger las neuronas.

Estos efectos estaban causados por la activación de receptores cannabinoides específicos en el cerebro y que forman parte del sistema endocannabinoide natural del cuerpo. Si bien este estudio no es concluyente, es uno de los primeros en demostrar que los cannabinoides afectan tanto a la acumulación de beta amiloide en las células nerviosas, como a la inflamación posterior provocada por esta acumulación.

LOS CANNABINOIDES COMO NEUROPROTECTORES

Con anterioridad al estudio del Salk Institute, ya se habían comenzado a descubrir las propiedades únicas de algunos cannabinoides como neuroprotectores.

Conviene aclarar que es importante no confundir el cannabis con una sustancia que promueve la neurogénesis. De hecho, algunas pruebas sugieren que el consumo de cannabis podría acentuar los problemas cognitivos relacionados con la memoria.

Sin embargo, la investigación muestra que el sistema endocannabinoide (el sistema que intercede en los efectos de los compuestos que se encuentran en el cannabis) juega un papel importante en la neurogénesis adulta, probablemente a través de la activación tanto de los receptores CB1 como CB2.

Debido a un interés creciente en el papel único de los sistemas endocannabinoides, existen más y más investigaciones que han examinado cómo la activación de receptores CB1 y CB2 podría estar relacionada con la neurogénesis en el cerebro, especialmente en el hipocampo que, tal y como hemos visto antes, está considerado uno de los principales focos de acción de la enfermedad de Alzheimer.

En 2015 un grupo de investigadores irlandeses analizó esta literatura científica. En su análisis encontraron que existen pruebas concluyentes que muestran que los cannabinoides tienen un papel destacado, como mínimo, en algunas de las fases de la neurogénesis. Los investigadores también afirman que el efecto de estos cannabinoides en las fases de proliferación y de supervivencia de la neurogénesis eran particularmente interesantes.

Mientras aumentan las investigaciones sobre los cannabinoides, el sistema endocannabinoide y la neurogénesis, las pruebas existentes actualmente sobre el cannabis todavía no son concluyentes.

En cambio, se plantea un debate acerca de cómo los cannabinoides (tanto los endógenos, como los sintéticos y los derivados de la planta) están implicados en el complejo proceso de la neurogénesis y cómo, en el futuro, quizás seamos capaces de manipular estos compuestos de forma que sean beneficiosos para prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Por: Cannabis.info

 

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